¿Es la Universidad el único camino hacia el éxito? 

 

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foto suministrada por: acuarelacr
escrito por: Celimar Delilah Dávila

No logro recordar mi vida antes de enamorarme de mi carrera, no recuerdo no saber que hacer porque desde que tengo memoria he querido estudiar diplomacia, economía y política. Actualmente no cuestiono la cantidad de años que conlleve conseguir un empleo en mi campo ya que me apasiona sin medidas y disfruto cada semestre. Sí, existen personas que están decididas, pero me cuestiono que será de aquellas personas que nunca encontraron una carrera atractiva en la Universidad. ¿Que hay de aquellas personas que se sienten presionados por la sociedad para iniciar su carrera?

Vivimos en un mundo dinámico. Lo que ayer funcionaba hoy no. Ser competitivo en el mundo profesional ya no se basa en tener una carrera, un máster y haberse graduado con honores. Son muchos los jóvenes que no encuentran las herramientas adecuadas dentro de la universidad. Y eso les inquieta.

Desde pequeños nos enseñaron que debemos tener estudios superiores para conseguir un buen trabajo. Nos repetían que todas las personas exitosas se debían a la universidad. ¿Existe algún otro camino?, ¿Es compulsorio tomar el camino que dicta la sociedad?. ¿Cómo se lo tomaría mi familia? ¿Cómo continuaría mi vida tradicional después de esto? ¿Tendría oportunidades profesionales sin ir a la universidad? .

Si bien no es un estigma asociado a no tener un título universitario, hay alternativas sólidas para no ir a la universidad también. Y a pesar de que las estadísticas muestran enormes brechas de ingreso entre los graduados universitarios, estas alternativas muestran que no tiene por qué ser el caso.

La universidad no es para todo el mundo, así de simple. Hay una gran variedad de razones para no ir a la universidad, pero nuestra cultura todavía empuja cada graduado de ‘high school’ por ese camino.

Muchas quejas redundan en el gasto que conlleva una carrera universitaria, ya que si bien es cierto muchas profesiones requieren de ella no podemos opacar el hecho de que conlleva un gasto y deuda enorme.

“Gastaba mucho dinero en conceptos inútiles en la práctica, y preferí reinvertir ese dinero en libros de expertos en temáticas que de verdad me ayudaran a afianzar mis emprendimientos. Y además, si algún día quisiera retomar la universidad podría hacerlo. Lo que había aprendido hasta ese día nadie me lo podía quitar.”

Frases como ésta me llevaron a cuestionar que es de facto la Universidad en éstos días y con esto me refiero a que si repasamos la historia, la Universidad era el centro de pensadores, ahora existe una reforma total explicada en la monografía de Oscar Arizmendy, su escrito titulado; ¿Es la Universidad una empresa?

“La educación; la flexibilidad curricular, los planes de estudio, la cobertura, la carrera docente, la financiación, las competencias, los indicadores de gestión, los créditos, la duración de las carreras profesionales, la desregularización y flexibilización de las normas contractuales que rigen las relaciones entre trabajadores, profesores y las universidades son pruebas idóneas para tener la certeza de la reforma profunda a la cual ha sido sometida la educación con el propósito de crear las condiciones legales que le permitan a los mercaderes de la educación su explotación y a la vez seguridad jurídica. Todas estas reformas son coherentes con el concepto de universidad-empresa, sin embargo, hay un núcleo básico en las normas superiores y en la ley que contradicen este concepto, por lo tanto la sociedad y la comunidad universitaria deben defender este núcleo esencial para que no desaparezca la educación como derecho, su función social y su naturaleza de institución formadora.”

Muchos de estos literarios contestan la incógnita y dictan que la Universidad actual es una empresa y los estudiantes los clientes influídos por la publicidad de éstas que claman ser el camino correcto hacia el éxito. Para culminar mi pensamiento, comparto que hace unos días leí un fragmento en la monografía de Teresa E. Cadavid, Profesora de Cátedra sobre la “universidad-empresa” muy interesante, decía:

“Nuestra vida académica parece privilegiarse a la adopción irreflexiva de teorías, antes que el planteamiento de problemas; la exhibición de títulos, antes que las verdaderas aptitudes y capacidades; la búsqueda de intereses propios, antes que el desarrollo y afianzamiento de comunidades de pensamiento… Además, la institución parece ser arrastrada o acudir impotente a una suerte de encantamiento bajo los poderes económicos, en azote filisteo de la cultura; calladamente, la universidad podría prestarse a ser otro negocio más de la industria cultural, o del entretenimiento, al servicio de esos poderes. Industria que favorece obviamente el individualismo, al tiempo que parece interferir las políticas educativas y dirige el consumo de información a través de sus distintos medios. Es el capitalismo filtrando el conocimiento hacia la productividad y el consumo.”

Al final todo esto es un compendio de ideas algunas mias, otras citadas que solo aspiran a causar curiosidad, a invitarte a romper con el status-quo, a pensar.

“Si sólo lees libros que todos leen, sólo puedes pensar lo que todos están pensando”
— Haruki Murakami

 

 

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